| ÁREA: CASTELLANO | GRADO: SEPTIMO |
DOCENTE: GREGORIA BUELVAS | CORREO: castellano. ceqa@gmail.com |
FECHA: 15 julio del 2025 | PERIODO: III |
VALOR: Responsabilidad | FRASE: Nosotros orgullosos nos llenamos de gloria llegamos como niños, crecemos en victoria |
TEMA: La égloga
LOGRO: Conocer la características y estructura de las Églogas
PREGUNTA PROBLEMATIZADORA:¿ como identificar las características y estructura de las églogas?
LA ÉGLOGA: es una composición poética pastoril de estructura dialógica cuyos personajes son pastores que expresan amores no correspondidos en espacios que representan una naturaleza idealizada.
Los orígenes de la égloga se remontan a la Antigüedad griega, y su primer cultor se considera Teócrito de Siracusa (c. 310 – c.260 a. C.), uno de los poetas más importantes del Helenismo. De hecho, la palabra “égloga” misma es de origen griego, proveniente de la voz eklogé (traducible como “escogido”). Los Idilios de Teócrito sirvieron de inspiración al romano Virgilio (70-19 a. C.), quien a su vez compuso diez églogas propias, tituladas Bucólicas.
Características
Temas: El amor, la naturaleza, la vida rural y la amistad son temas recurrentes en las églogas.
Personajes:
Son pastores o campesinos, que expresan sus sentimientos y reflexiones sobre el amor, la vida y la naturaleza.
Ambiente:
El paisaje suele ser idealizado, representando un "locus amoenus", un lugar paradisíaco y tranquilo.
Estructura:
Las églogas suelen estar escritas en verso y pueden ser en diálogo o monólogo
Música:
La música juega un papel importante en la égloga, ya que los pastores a menudo cantan y tocan instrumentos musicales
Orígenes:
El género se remonta a la Antigua Grecia con Teócrito, y fue revivido durante el Renacimiento
Fragmento de Égloga primera de Garcilaso de la Vega (1491-1536)
(…)Salicio
¡O más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!
Estoy muriendo, y aun la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado;
y de mi mesmo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas de ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
della salir un hora?
Salid, sin duelo, lágrimas corriendo. (…)
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